Un baño es una de las reformas más pequeñas en metros y una de las más complejas de coordinar. Casi todos los gremios pasan por ahí, y el orden en que lo hacen decide el resultado.
El orden que funciona
- Derribo de revestimientos, sanitarios y, si procede, tabiques
- Revisión y renovación de desagües y tuberías
- Solera y pendientes del plato o de la ducha a ras de suelo
- Impermeabilización de suelo y paredes de la zona húmeda
- Instalación eléctrica y puntos de luz
- Alicatado y solado
- Sanitarios, grifería, mueble y mampara
- Pintura, remates y limpieza
Dónde se esconden los problemas
La impermeabilización es la fase que menos se ve y más cuesta arreglar si falla. Debe cubrir todo el suelo de la zona húmeda y subir por las paredes de la ducha, con los encuentros bien sellados. Hay que dejar secar y probar antes de alicatar.
El segundo punto crítico son los desagües. Si el piso tiene bajantes antiguas, es el momento de cambiarlas, porque después quedan cubiertas por el alicatado.
Qué decidir antes de empezar
Conviene tener definidos los sanitarios, la grifería, el plato o la ducha, el mueble y los revestimientos antes de comenzar. Si falta una referencia al llegar a esa fase, la obra se detiene o se improvisa. En el presupuesto, cada una aparece como partida con su cantidad.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura una reforma de baño?
Depende del alcance y de los tiempos de secado y de entrega de materiales. Se mide en semanas más que en días; te damos un calendario con el presupuesto.
¿Se puede cambiar la bañera por ducha?
Sí, y es una de las reformas más habituales. Hay que revisar el desagüe y las pendientes para que quede bien resuelto.
¿Es mejor plato de ducha o ducha a ras de suelo?
La ducha a ras de suelo da un acabado más limpio y accesible, pero exige más trabajo de solera y de impermeabilización.
Hablemos de tu proyecto. Cuéntanos qué quieres hacer y te orientamos con un presupuesto por partidas.